- En la histórica década del
cuarenta el Campeón del Siglo XX tuvo el que fue, para la gran mayoría del
mundo futbolero, el mejor equipo de la historia del fútbol mundial. El apodo,
popularizado por el periodista de apellido Borocotó, nació de la sincronización
matemática con la que se movía su mítica delantera. A pesar de recibir críticas o
cuestionamientos como que solamente jugó alrededor de veinte partidos, o que no ganó la cantidad de títulos que obtuvo el Barcelona de Guardiola, los sitios
deportivos más prestigiosos del mundo aseguran que como la legendaria Máquina de
River Plate, no hay, y seguramente no habrá jamás. “Salíamos a la cancha y nuestra táctica era clara: agarrar la pelota,
tocarla, meter una gambeta, esto, lo otro y el gol caía sólo. Generalmente
tardaba en llegar y la angustia era porque los partidos nunca podíamos
definirlos pronto. Dentro del área claro que queríamos hacer el gol, pero en el
medio nos divertíamos, si nadie nos apuraba”. Juan Carlos Muñoz explicaba
así porqué, a los delanteros de La Máquina, los apodaban los Caballeros de la
Angustia. Casi una declaración de principios y una definición en sí misma,
Muñoz aseguraba que no tenían prisa por convertir porque, fruto del dominio abrumador
que desplegaban, sentían que podían hacerlo cuando ellos quisieran.
Si bien la leyenda del equipo
trascendió por sus atacantes, es un acto de justicia histórica reconocer que
cada nombre tiene ganado a pulso su lugar en el recuerdo. En el 2-3-5 de Renato
Cesarini el arquero era el peruano José Eusebio Soriano, uno de los mejores
talentos surgidos de su país; Vaghi y Yácono –precursor de la marca personal,
apodado Estampilla- los centrales; Rodolfi, Ramos y Ferreira los
mediocampistas; y Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau el quinteto de
delanteros que hizo mítico a ese River. No obstante, La Máquina extendió
sus fronteras y se convirtió en una referencia a una época de River, superando
así la barrera de un equipo –y de una delantera- en particular. Esa época va, concretamente,
desde 1941 hasta 1946 inclusive. En ese lapso, contra lo que generalmente se
cree, el quinteto fantástico sólo actuó en grupo en 18 partidos, y como espina
le quedó jamás haber enfrentado a Boca. Sin embargo, durante esos años River
trajo a Sudamérica una nueva forma de concebir el fútbol. Como dice Pablo
Ramírez en el apéndice de Fútbol Todotiempo e historias de La Máquina –el libro
de Carlos Peucelle que recientemente fue reeditado-, “en ese equipo se dio una
conjunción casi mágica de futbolistas excepcionales que lograron la armonía que
sólo se consigue jugando juntos con frecuencia”.
En 1942 el esplendor de La Máquina llevó a que River mostrara un fútbol excelente y de gran calidad técnica, que lo llevaría a la obtención del bicampeonato. El equipo lo dirigía el gran Renato Cesarini, quien contaba con un plantel de primerísimo nivel que podía derrotar a cualquier equipo que enfrentase. La Máquina funcionaba a la perfección y los resultados saltaban a la vista, salvo una tarde en la vieja cancha de Racing donde cayó por goleada. En la fecha Nº 13 de la primera rueda River le propina a Boca un baile increíble y una goleada apabullante de 4 a 0 en el mítico Estadio Monumental. El equipo que dirigía Renato Cesarini hizo un gran torneo consiguiendo 46 puntos, ganando 20 partidos, empatando 6 y perdiendo solamente 4 encuentros. Convirtió 79 goles y recibió tan solo 37 goles en contra. Pero lo más importante y épico de ese certamen, fue el escenario de la consagración. La Bombonera de Boca Juniors.
La épica consagración del glorioso River Plate en el estadio de Boca Juniors
El 8 de diciembre de 1942 Boca Juniors recibió a River Plate en un Estadio Alberto José Armando albergado por 34 mil espectadores, a tres fechas del final del Campeonato Nacional 1942. No era un Superclásico Mundial más, ya que si La Banda Roja sumaba un empate o una victoria y San Lorenzo de Almagro perdía ante el siempre guerrero Banfield, el equipo de Cesarini se consagraría campeón en tierra enemiga por primera vez en su rica historia.
Formaciones:
Boca Juniors: Estrada, Morante, Valussi, Sosa, Lazzati, Zárraga, Boyé, Elena, Sarlanga, Gandulla y Emeal.
River Plate: Barrios, Vaghi, Ferreyra, Yácono, Rodolfi, Ramos, Deambrosi, Moreno, Pedernera, Labruna y Loutau.
A los 26' minutos de la primera parte Gandulla marcó el gol de cabeza que puso en ventaja al xeneize por 1 a 0. A los 42', casi cerrando el primer tiempo, otra vez Gandulla de cabeza le daba el parcial triunfo a Boca Juniors por dos tantos contra nada. El 2 a 0 era justo cuando Macías anunció el descanso. Parecía que el elenco local lograba un triunfo de oro en la Bombonera. Pero gracias a Dios, River reaccionó. En el vestuario visitante, Renato Cesarini habrá dedicado una fuerte charla motivacional a sus jugadores, que verdaderamente salieron al complemento con otras intenciones y, por sobre todas las cosas, con una actitud y temple que no se habían visto en los primeros cuarenta y cinco minutos. A los 2 minutos del segundo tiempo, José Manuel 'El Charro' Moreno se la dio a Aristóbulo Deambrosi quien tiró el centro para que Adolfo Pedernera definiera ante Estrada marcando el descuento para El Más Grande de América.
Formaciones:
Boca Juniors: Estrada, Morante, Valussi, Sosa, Lazzati, Zárraga, Boyé, Elena, Sarlanga, Gandulla y Emeal.
River Plate: Barrios, Vaghi, Ferreyra, Yácono, Rodolfi, Ramos, Deambrosi, Moreno, Pedernera, Labruna y Loutau.
A los 26' minutos de la primera parte Gandulla marcó el gol de cabeza que puso en ventaja al xeneize por 1 a 0. A los 42', casi cerrando el primer tiempo, otra vez Gandulla de cabeza le daba el parcial triunfo a Boca Juniors por dos tantos contra nada. El 2 a 0 era justo cuando Macías anunció el descanso. Parecía que el elenco local lograba un triunfo de oro en la Bombonera. Pero gracias a Dios, River reaccionó. En el vestuario visitante, Renato Cesarini habrá dedicado una fuerte charla motivacional a sus jugadores, que verdaderamente salieron al complemento con otras intenciones y, por sobre todas las cosas, con una actitud y temple que no se habían visto en los primeros cuarenta y cinco minutos. A los 2 minutos del segundo tiempo, José Manuel 'El Charro' Moreno se la dio a Aristóbulo Deambrosi quien tiró el centro para que Adolfo Pedernera definiera ante Estrada marcando el descuento para El Más Grande de América.
Fotografía de El Gráfico Nº1218 correspondiente al 12 de noviembre de 1942 (1er gol de Pedernera)
A los 25 minutos del segundo tiempo el Superclásico Mundial se suspendió momentáneamente. ¿Qué pasó? Como River Plate jugaba mejor que Boca Juniors, y se acercaba con ímpetu al ansiado empate, desde la tribuna local arrojaron un proyectil que impactó en la cabeza del excelente defensor riverplatense Norberto Yácono. Claramente, como se les venía la noche, optaron por enfriar el partido. Porque cagones y tramposos, siempre.
Los médicos de River Plate asisten a Norberto Yácono. Mientras tanto, el partido suspendido
El encuentro ya se había reanudado, faltaban pocos minutos, y River Plate tenía dos jugadores menos debido a las expulsiones. Si bien el Millonario jugaba claramente mejor, lamentablemente las muchas situaciones claras de gol generadas no se concretaban. Pero faltando nueve escasos minutos José Manuel Moreno disparó al arco y tras un rebote de la endeble defensa boquense, nuevamente el eterno Adolfo Pedernera marcó el histórico segundo gol de River que selló el empate y desató la locura del pueblo rojiblanco. A pesar de ir perdiendo por dos goles, y de jugar casi todo el segundo tiempo con nueve futbolistas, La legendaria Máquina logró su misión y dio la vuelta olímpica en La Bombonera de la mano de un Pedernera inspiradísimo.
Fotografía de El Gráfico Nº1218 correspondiente al 12 de noviembre de 1942 (2do gol de Pedernera)
Fotografía de El Gráfico Nº1218 correspondiente al 12 de noviembre de 1942 (celebración de los jugadores de River)
Nota de El Gráfico Nº1218 correspondiente al 12 de noviembre de 1942 (foto: LPM)
A pesar de que la parcialidad
boquense arrojó proyectiles, e intentó agredir físicamente a los futbolistas Millonarios,
la legendaria Máquina dio la vuelta olímpica completa en La Bombonera
encabezada por Ángel Labruna. Esta fue la primera de las más de tres
consagraciones del glorioso River Plate en el estadio de Boca Juniors. Si, más
de tres. Porque en Expediente River
nos nos alcanza con las de 1942, 1955 y 1986. Investigamos a fondo y
encontramos algunas más que en menos de lo que Riquelme se lesiona, las vamos a
compartir con ustedes.





